Todas las personas tenemos vicios, los cuales normalmente son dañinos. Los videojuegos pueden llegar a convertirse en una adicción al igual que el juego por dinero; ambos son igual de malos, aunque obviamente en el segundo corres mucho más peligro. Quería comentarles de mi experiencia personal acerca de esto.

¿Cómo me volví adicto a los videojuegos?

Desde corta edad tuve cierta afición a los juegos de todo tiempo; tanto los tecnológicos como los de mesa. Aunque obviamente los de consolas me mantenían mucho más tiempo entretenido. Mi misión era completar los juegos cuanto antes, así tuviese que pasar horas pegado a una pantalla.

Al estar en mi adolescencia, mi conducta no mejoró. Prefería pasar todo el día jugando videojuegos a tener que estudiar para un examen al día siguiente. Como mis padres pasaban todo el día trabajando, yo irresponsablemente no estudiaba y mentía para evita cualquier problema con ellos.

Lamentablemente esta conducta la llevé hasta que raspé un año, cuando me di cuenta del problema. Tuve varias oportunidades para no llevar ese año, pero las desperdicié por estar jugando; es decir, un año de mi vida más en la escuela por jugar a los videojuegos. Algo tenía que cambiar.

¿Cómo me recuperé de mi adicción?

Obviamente no podía seguir así. Les comenté el problema a mis padres junto con la petición de ir a ver un especialista. Este señor me pudo ayudar a encontrar el camino correcto, diseñamos un plan y decidí abandonar tanto la PC como las consolas durante seis meses. Dicho y hecho, empecé a socializar con tantas personas que los días que estaba libre me aburría de estar en el ordenador y salía a caminar.